viernes, 31 de mayo de 2013

superhéroe.


Me llenas la vida de tedio
o de fatiga por insatisfacción.
También de sueños con chalets
acristalados y luces fundidas.
(quiero encenderlas y no)
Hay una telaraña enredada en tu cuello
(que es mi cuello)
Una mezcla, un deseo.
Ligazón de ternura y picardía que emana de ti
(que no de mí)
que se ciñe a la cintura de cualquiera
(que se ciñe a mi cintura)

la piel
(mi piel o tu piel)
seca, llena de escamas y cardenales
que se revelan contra la muerte.

 o contra ti.



jueves, 23 de mayo de 2013

eres lo peor (o como intento pedirte perdón)


Oh! vamos, tan cómodo tú siempre en el trapecio, que ni te molestas en caer del firmamento. Te balanceas como un ser superior de un lado a otro mientras piensas, seguro, cosas maléficas.
Pero no, a mí no me engañas siempre dejas la vista fija en el infinito y resulta que el infinito es la niña de los leones. Te quedas así como embobado, mientras vuelas alto y los demás ignoran lo que hay en tu cabeza.

Si...a mí no me engañas.

El otro día te vi junto al baúl de los vestidos bonitos, estabas sentado en cuclillas y tarareabas algo en inglés. Yo, esperando algún movimiento por tu parte, me escondí detrás del muro de papeles que almacena el jefe. Ahí estabas, perdiendo la mano dentro del baúl deseando encontrar lo que buscabas. Te fue fácil, lo conoces a la perfección. El vestido de la niña de los leones. Miraste hacia los lados por si venía alguien, metiste tus manos en los bolsillos y sacaste un par de rosas blancas, de las de pitiminí. Las besaste y las escondiste dentro del vestido.
Sí, a mí no me engañas.


Pero yo no soy la niña de los leones, y eso, ¡eso te convierte en lo peor!


domingo, 19 de mayo de 2013

capítulo 2: Clara.


No era Junio aún, pero ya el calor por la noche se volvía insoportable.
Clara estaba semidesnuda tirada en la cama con la colcha y las sábanas por el suelo. Tenía el pelo mojado y de vez en cuando caía alguna gota de agua resbalando por el cuello. Las ventanas estaban abiertas de par en par y muy de vez en cuando entraba algo de aire agitando las cortinas y las hojas del libro que estaba leyendo. Bueno, en realidad no leía, era un simple pose la que mantenía con el ejemplar de cumbres borrascosas que era el libro más gordo y viejo que había encontrado rebuscando en la biblioteca de casa. La observaban, ella lo sabía y no le importaba lo que estuvieran haciendo mientras la miraban, a ella le gustaba y le daba a su público lo que querían ver:
se ajustaba los tirantes del top mientras aprovechaba para acariciarse tímidamente brazos y hombros, se rascaba el muslo y sin querer subía algunos centímetros su ya corta falda. Otras afortunadas veces, perdía la mano dentro de su ropa interior. De vez en cuando una larga calada a un cigarrillo y otras, sorbos a lo que (supongo) era una especie de mate.
El grupo de espectadores estaba formado por lo más florido de la calle Amapola. Eran unos 6 o 7 chavales de distintas edades donde el mayor no rozaba los 16. Tenían un telescopio que en un principio se iban pasando de unos a otros para no llamar la atención de la chica, pero hacía ya tiempo que aquello se había convertido en costumbre tanto para Clara como para ellos, así que a estas alturas el decoro era lo de menos. Se amontonaban en la ventana unos encima de otros intentando pillar el mejor campo de visión ya que había un árbol entre ambas ventanas que entorpecía la misión pero que los resguardaba de ser descubiertos.
Pobres ilusos, no sabían que estaban siendo utilizados como un simple juego.

Aunque...Clara tampoco.








miércoles, 15 de mayo de 2013

sábado, 11 de mayo de 2013

capítulo1: traga.


Las luces se encendían y se apagaban al son de la música en un intento cutre de imitar aquella discoteca de Ibiza que vieron por la televisión.
Isaac tenía en la mano el sombrero de Clara y ambos saltaban como locos al son de cualquier canción de dubstep no importaba cual, lo único que importaba es que estaba muy alta y ellos muy pasados. Tenían una particular visión de la vida “o te drogas o mueres, o bailas o mueres, o follas o mueres”.Fácil.Y eso hacían todo el tiempo. Puede que fuese por el miedo a la muerte o porque simplemente les daba la gana, yo de eso no sé.



De lo que si sé es de la teoría de los nueve universos que crearon.
Pero de eso no os voy a contar ni mú.